Formato medio analógico

Desde luego, disparar con una cámara de formato medio analógico es un ejercicio sumamente recomendable y muy gratificante a la hora de ver los resultados. Tiene algo muy especial el hecho de mirar por un visor, en muchos casos vertical, con un tamaño tan espectacular.

Hablamos, para todo el que no lo sepa, de un tamaño en centímetros, de como poco 4,5 x 6. Que en muchos casos puede ser de 6 x 6, caso de las míticas Hasselblad o aun más grande de incluso 6 x 9. Con esto quiero decir que lo mínimo en un medio formato es el doble del tamaño de una película de 35mm o en el caso actual, de un sensor de formato completo o full frame. De hecho, existen hoy día cámaras digitales de medio formato que, evidentemente ofrecen un grado de detalle espectacular.

Los rollos para este tipo de formato son de 120 y de 220, medida que sirve para, en el caso en particular de la Zenza Bronica que yo utilizo obtener 15 o 30 exposiciones respectivamente.

Sin duda, las cualidades de latitud de una película, en especial de medio formato, por ser más grande, son las grandes bazas que permiten al analógico seguir vigente incluso hoy día.

No se trata solo de un soporte, el analógico, para los nostálgicos. De hecho, las personas que buscan exclusividad en sus fotografías de boda, cada vez recurren más a contratar fotógrafos que trabajan en film, pero usando las composiciones más actuales y en vanguardia.

Por supuesto, al ver una imagen en film, aunque hoy día hay muchos programas informáticos capaces de simular bastante bien las capacidades de la película, hay algo que nos resulta especial, mágico. Y es que, de momento resulta imposible simular perfectamente, con píxeles, esa textura y color que solo este soporte tan especial puede ofrecer. Además, en el caso particular del medio formato, el grado de calidad obtenido está fuera de toda duda.

Llegados a esto, hay que decir que, evidentemente, una sesión o boda, por poner dos ejemplos que yo conozco bien, es bastante más cara si se escoge la opción de ser fotografiado en film. Pero también es cierto, que el grado de exclusividad y magia que se consigue así, es inalcanzable para el mundo digital en que nos movemos. Sin quitar, por supuesto, un ápice de calidad y sobre todo de nostalgia al recuerdo de un día tan especial e irrepetible.